19 de Octubre, frío en las venas

2011, 19 octubre


Y llegó la lluvia.

La lluvia inundó el tram, las papeleras, la carretera, las fuentes y hasta la Garonne. Se coló por el asfalto y las raíces de la ciudad bebieron hasta olvidar a Victor Hugo. Se caló en los huesos de los bordeleses y en los poros de los edificios.

El cielo le pegó un lametazo a Bordeaux de buena mañana, y la ciudad, al mediodía, parecía renovada.

A mí se me enfriaron las venas. Lo sé, no es algo común, pero a veces pasa. Hace un tiempo las venas se me vaciaron y desde entonces les presto mucha más atención, porque no es agradable ver cómo gotea tu vida y cómo acaban tus sueños haciendo carreras contra orines en una alcantarilla. Por eso me sobresalté cuando se me enfriaron las venas, temiendo que otra vez se me desparramase la vida en la cuneta. Pero no fue así, la lluvia sólo me lavó la sangre. Y me marché a casa sabiendo que este otoño sólo es un verano tardío. Mi particular veranillo de San Miguel.

Jukebox

 

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