y además es imposible

2013, 5 noviembre

El olvido está detrás de esa puerta

imposible de atravesar.

Es una verja con cuchillas de seda,

un cierre blindado de ilusiones muertas,

una Gran Muralla de posibles ahogados.

 

Éramos perfectos y no lo fuimos,

y sepultados bajo palabras correctas

-te lo mereces,

espero que te vaya bien-

calcinamos los fuegos que encendimos.

 

Sólo queda un Mar Muerto

donde nacieron las mareas.

Esta caja de Pandora

ya no guarda ni un suspiro.

life is a tale told by an idiot

Impossible

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A pelo

2013, 8 octubre

En esa mirada canalla

Huelo el peligro

Alerta

Que quiero bailar sobre el alambre

 

Bajar la guardia es mi penúltimo ataque

 

Kamikaze

Mi séptimo de caballería apocalíptico

Retumba

Cállate o lánzame a tu vacío

Empújame a noches de insomnio

 

A tientas

Domina mi sinrazón

Que tengo mi destino claro y es ir a la deriva

Que sólo quiero una historia insulsa para matar esta hambre de amor

Que sólo quiero arrancarme de la piel los jirones de recuerdos

Que ardan

Como se helaron en la boca todos los futuros nuestros.

 

Discos de antes

Arrancarme la piel

Algo se está rompiendo

2013, 17 septiembre

No sé si ya has cruzado el mar y el amor

No sé si piensas en las vidas que ahora no viviremos

Ya no lo sé

 

No sé si amarás a pesar de todo

a los hijos que no tendremos

No sé si te despertarás un día

hartado de este mundo sin nosotros

Ya no lo sé,

Nunca lo sabré.

 

No sé si cada minuto

es infinito vacío.

No sé si alguien que no soy yo

osa envejecer contigo.

Tanto amor que nos amamos

para tirarlo al olvido.

 

Dime, explícame

cuándo y por qué nos rendimos.

 

 

Ya no lo sé,

Nunca lo sabré,

Y qué importa nada.

Nunca lo he sabido.

 

cosas rotas

Sabes a playa

2013, 2 septiembre

eresplaya

 

Observarte

Tu pelo deshaciéndose arena entre mis manos

 

 

Respirarte

Lamiendo la salitre de tu voz

Mordiendo la mar en tus lunares

 

 

Sentirte

Tu arena quemándome la carne

Haciéndome espuma entre tus dedos

 

 

Rendirme

Arrancándote el viento de los labios

Dejándome ahogar en tu marea

Sentía una atonía, una distancia con la realidad, una grisura que lo apagaba todo, como si no fuera capaz de emocionarme con lo que vivía si no lo elaboraba mentalmente por medio de palabras.

Restos del naufragio

– Pero, ¿y yo? -dijo, susurró, y volvió a estremecerse-. Tengo mucho miedo, chico. Sí, por fin. Porque eso podría seguir así eternamente. Eso de no saber que una cosa es tuya hasta que la tiras.

T'inquiéte pas...

T’inquiète pas… on a encore quelques jours pour goûter l’éssence de l’autre.

On a encore la possibilité de rêver qu’on habite dans un autre corps, plus jeune, plus prêt à la découverte, plus plein de vie que ceux où nous sommes enfermés aujourd’hui.

On peut encore gommer l’histoire de dévastation qu’on a laissé partout, mettre de la lumière dans les chambres où on a fait tomber la nuit, on peut encore être l’air.

El aplazamiento es la renuncia del cobarde. Ese ‘hasta luego’ que encubre un adiós, ese ‘no sé’ que esconde un sé que no, ese ‘tal vez mañana’ que da la cara por un nunca forman parte del discurso de quien pliega sus velas cuando todavía hay viento.

Quizá no soy más que una hipócrita,
Una de tantas rutinas buscando la inmortalidad,
Otra Bovary en las hordas de la mediocridad.

Pero he probado esa droga imposible
De saberse vivido lejos de la propia existencia,
De existir más allá de calendarios y epitafios,
De respirar la vida en el pecho de otro.

Y no es fácil renunciar a la intuición
De habitar en una piel distinta de la mía
De vencer a la física y a lógica
De sobrevivir al abismo insondable de la inexistencia.

Pero la cotidianeidad gana terreno
Y los daños colaterales son demasiado centrales
Y la certeza no es tan cierta
Como el mundo conocido arrasado una vez más.

I know it’s over

Aquella noche R. me dijo que verbalizaba demasiado. Que en la certeza no eran necesarias tantas palabras. Que, de hecho, las palabras prostituían la realidad, que existía mucho más allá de los nombres, adjetivos, verbos y adverbios y que normalmente iba a su bola, obviando los dictámenes lingüísticos a los que la sometemos. Y aunque aquel día su afirmación me pareció hiriente, por las veces que las palabras me han salvado del abismo, hoy le doy la razón. La certeza no entiende de palabras, sólo llega y te aturde, te transforma, te convierte en otra persona que nada tiene que ver con las vidas que antes habías vivido. Te hace absoluto. Te transporta a un universo en el que las letras no son más que anecdóticos garabatos en el caos.

Y la inmortalidad, la existencia más allá de uno mismo, la revelación de la identidad, se agota en el esfuerzo por incluírla en nuestras limitadas taxonomías.

Larga vida al silencio de la certeza.